fbpx
Inicio / Formación Educativa / ¿cual es la misión de la iglesia católica en los centros educativos?

¿cual es la misión de la iglesia católica en los centros educativos?


¿cual es la misión de la iglesia católica en los centros educativos?

Tema ¿cual Es La Misión De La Iglesia Católica En Los Centros Educativos?

Acceda a lo referente a ¿cual es la misión de la iglesia católica en los centros educativos? relacionada con formación educativa.

Question by beth mejor yo!!!: ¿cual es la misión de la iglesia católica en los centros educativos?
POR FAVOR!!!!
quiero algo bien detallado y largo es para un trabajo…
minimo 5 hojas…
gracias por su ayuda..

Best answer:

Answer by karen
su mision es lavarte la cabeza para que pienses igual que ellos.-
esdpero q no t ofenda mi respuesta, pero es mi opinion, ya que fui a una escuela catolika i senti eso
saludos

What do you think? Answer below!

Ver más artículos sobre formación educativa



COMENTARIOS SOBRE ¿CUAL ES LA MISIóN DE LA IGLESIA CATóLICA EN LOS CENTROS EDUCATIVOS?

¿cual es la misión de la iglesia católica en los centros educativos?

Nos complacería escuchar tus impresiones sobre ¿cual es la misión de la iglesia católica en los centros educativos?. Por favor Escríbanos sus Comentarios sobre el encabezado: ¿cual es la misión de la iglesia católica en los centros educativos? referente a formación educativa.

educaya.com no posee ningún contrato o vínculo con ¿cual es la misión de la iglesia católica en los centros educativos? ni las empresas, personas o instituciones que redactan y publican el artículo aquí referenciado. Si desea visitar el portal de origen de ¿cual Es La Misión De La Iglesia Católica En Los Centros Educativos? por favor ingrese a los links de referencia que están arriba en el artículo con Formación educativa.


Latino IPTV - El Nuevo Entretenimiento

5 Comentarios

  1. Evangelizar a los infantes…si queres algo largo busca en wikipedia…

  2. LAVARTE EL CEREBRO Y CONVERTIRTE EN UN FANATICO PARA K EN UNA GUERRA CRISTIANAS MUERAS X TU FE

  3. Violar niños no?
    no eh escuchado nada diferente

  4. La existencia matrimonial y familiar
    como crecimiento de la vida cristiana: espiritualidad conyugal

    Camino de seguimiento a Cristo en la Iglesia,
    construyendo la propia familia

    151. El matrimonio en cuanto vocación cristiana es uno de los caminos de seguimiento e imitación de Cristo en la Iglesia (cfr. I Cor 7,7; Ef 5,25)[174]. Como determinación de la vocación bautismal, conlleva las exigencias de radicalidad, irreversibilidad, etc., propias de la recepción del don de Dios, cuya meta no es otra que la identificación con la alianza de amor entre Cristo y la Iglesia.

    Con la celebración del matrimonio la vocación de los esposos se abre a la tarea de construcción de la propia familia que, como comunión de personas, es una imagen del “Nosotros” Trinitario [175]. Por este misterio impreso en la familia, los esposos están llamados “a crecer continuamente a través de la fidelidad cotidiana a la promesa matrimonial de la recíproca donación total” [176]. De este modo su caridad conyugal, unión de los esposos en un amor fecundo, es respuesta generosa a un don primero de Dios en Cristo, y se constituye en el germen de crecimiento en la vida cristiana para ellos y los hijos.

    El don del Espíritu Santo,
    fuente primera del amor de los esposos

    152. Es por el amor esponsal de Cristo, al que quedan unidos en el sacramento del matrimonio, por el que los esposos participan de un don específico del Espíritu Santo. Allí se descubre ese “manantial que salta hasta la vida eterna” (Jn 4,14) y es fuente de vida y de entrega [177] .

    El reconocimiento de esta fuente primera de su amor y de la misión que el Padre encomienda a los esposos, es la raíz de la esperanza que brilla en la familia cristiana. Es la fuente que permite responder con entrega siempre nueva a las dificultades y pruebas propias de la vida familiar y conyugal. “El esposo está con ellos” (cfr. Mt 9,15) y su presencia hace siempre que surja el vino nuevo del amor (cfr. Jn 2,10) [178] .

    El Espíritu Santo capacita a los esposos
    para construir su comunión de vida

    153. El Espíritu Santo, don del Amor de Dios infundido en sus corazones con la celebración del sacramento (cfr. Rom 5,5), “es mandamiento de vida para los esposos cristianos y al mismo tiempo impulso estimulante, a fin de que cada día progresen hacia una unión cada vez más recia entre ellos en todos los niveles -del cuerpo, del carácter, del corazón, de la inteligencia, de la voluntad, del alma- revelando así a la Iglesia y al mundo la nueva comunión de amor donada por la gracia de Cristo” [179] . En el diálogo íntimo entre los esposos y de ellos con Dios, debe resplandecer esa enseñanza del Espíritu que les hace capaces de construir una comunión basada en la fe y que transmite en verdad la “vida eterna”. Es el camino en el que aprenderán a vivir a la luz del amor divino y ser ellos mismos testigos de ese amor en el mundo.

    Camino de santificación,
    acompañados por la Iglesia

    154. Por eso, la renovación constante de la caridad conyugal que realiza esa “unión de dos en uno” de los esposos, es su verdadero camino de santificación y la realidad básica de toda pastoral familiar de la que ellos son los protagonistas y que la Iglesia como Madre tiene la misión de velar y fortalecer. Para todos los matrimonios y familias “la Iglesia tendrá palabras de verdad, bondad, de comprensión, de esperanza, de viva participación en sus dificultades, a veces dramáticas; ofrecerá a todos su ayuda desinteresada, a fin de que puedan acercarse al modelo de familia que ha querido el Creador ‘desde el principio’ y que Cristo ha renovado con su gracia redentora”[180]. Se trata de esa solicitud pastoral por la familia que a la vez que universal e integral, es progresiva, es decir, “acompañándola paso a paso en las diversas etapas de su formación y desarrollo[181] .

    Responsabilidad de toda la Comunidad cristiana

    155. De realizar esta pastoral -que debe insertarse como un eje de la acción pastoral o evangelizadora general de la Iglesia- han de sentirse responsables cuantos componen la comunidad eclesial y de modo particular la Iglesia local. De todos modos esta pastoral familiar habrá de realizarse según el modo propio de participar, cada uno, en la misión de la Iglesia.

    2. La importancia de los primeros años de matrimonio

    Necesidad de la ayuda y el acompañamiento eclesial

    156. Una de las etapas de importancia decisiva en la pastoral matrimonial es la que viene determinada por los primeros años que siguen a la celebración del matrimonio. De cómo se viva depende en gran medida el éxito en las etapas posteriores. Es el momento de convertir su proyecto de comunión de personas en una realidad viva y existencial en medio del mundo, y de sus variadas circunstancias y acontecimientos. Es un importante cambio en la vida de los esposos, por lo que se ha de “ayudar a la pareja a descubrir y a vivir su nueva vocación y misión” [182] . Una ayuda que, siendo siempre necesaria, es tanto más urgente y reviste una mayor necesidad si, como es frecuente, existen carencias en su vida cristiana y su formación. Se trata fundamentalmente de una tarea de acompañamiento, para que no se encuentren solos sino apoyados en esta tarea y en la superación de las dificultades de la convivencia y de la vida. Es hacer efectiva la presencia eclesial como el “lugar” de la vida que les permite renovar la vida familiar que han comenzado.

    Cercanía de la Iglesia
    en los diversos acontecimientos familiares

    157. Los mismos acontecimientos de sus vidas, en el contexto de los nuevos valores y responsabilidades que han contraído, constituyen el camino para responder a su vocación. Las nuevas situaciones, en especial el paso de la comunidad conyugal a la comunidad familiar con el nacimiento de los hijos, lejos de ser un obstáculo, son el cauce de su realización personal. En este sentido y como continuidad de la formación recibida en la preparación al matrimonio, tiene un peso específico el tratamiento de los temas del amor conyugal, del servicio a la vida y la educación.

    De manera particular se deberá prestar esa atención a los acontecimientos de muy diferente índole que jalonen el desarrollarse de la familia. En estos primeros años se ha de asentar un modo de acercamiento a la Iglesia que luego se asentará en los momentos más decisivos: unas veces será el Bautismo, la Primera Comunión y la Confirmación o la elección de estado de los hijos. Otras serán situaciones provocadas por el devenir de la vida: el nacimiento y la educación de los hijos, el trabajo, la enfermedad, la muerte, etc. En ocasiones será la relación conyugal la que necesita ser apoyada. En todos estos acontecimientos la familia se ha de sentir acompañada en el empeño de conformar el día a día con el horizonte que le señala su vocación.

    Dos objetivos:
    formación e integración en la Comunidad eclesial

    158. En esta etapa pastoral, dos son los objetivos fundamentales. Por un lado, la formación humana y espiritual de los esposos, como protagonistas insustituibles; para que, en su proceso de maduración, sean capaces de llevar a cabo su proyecto común de existencia matrimonial y familiar como respuesta al don de Dios. En este sentido deberán programarse actividades dirigidas a formar a los esposos en los diversos ámbitos de su misión (v. g. la catequesis familiar, charlas y retiros para matrimonios, etc.)

    Y a la vez, habrá que lograr que realicen ese protagonismo en comunión con la comunidad eclesial local. Para ello la parroquia debe hacerse presente y facilitar un modo específicamente familiar de inserción en la vida parroquial. La integración en los grupos de matrimonios, la participación en las actividades de las escuelas de padres, etc., ayudarán grandemente al logro de esos objetivos.

    Acogida en la comunidad y acompañamiento. La ayuda de otras familias
    Buscar modos apropiados

    159. La comunidad cristiana, especialmente la parroquia, necesita con urgencia poner en juego su imaginación, su creatividad y su esfuerzo para promover estructuras de acogida y de acompañamiento e inserción apostólica de los matrimonios jóvenes.

    Para llevar adelante este quehacer de la pastoral familiar es fundamental el papel que pueden desempeñar otras familias que cuentan ya con experiencia del matrimonio y de la familia, capaces de poner al servicio de las demás la propia experiencia humana, así como también los dones de fe y de gracia. Será esta una de las maneras más sencillas y eficaces de impregnar la vida matrimonial y familiar de aquellos valores cristianos, que han de ser siempre el punto de partida y de llegada de cualquier actividad pastoral[183].

    Es propio de la misma vocación familiar llevar a cabo este apostolado con las familias, ya sea de un modo espontáneo (lazos de sangre, vecindad, etc.), o sea, de un modo organizado. Dado el aislamiento actual de tantas familias esta muestra de solidaridad cristiana es un primer testimonio cristiano de gran importancia.

    Impulsar los grupos de matrimonios integrados en la parroquia

    160. Con esa finalidad se debe impulsar la formación de grupos de matrimonios que faciliten el diálogo y la comunicación de experiencias, con sus propios medios de formación continuada, y que desempeñen la misión de acogida y acompañamiento a los matrimonios que se acercan a la parroquia por algún motivo familiar.

    Todo ello tendrá como fin específico el que las familias consideren natural el acercarse a la comunidad parroquial, no sólo para las acciones sagradas, sino para los acontecimientos humanos y los problemas que les pueden superar. Todavía es una tarea en gran medida por hacer, para que nuestras comunidades sean más familiares.

    Desde otras estructuras

  5. enseñar sobre DIos

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: